xxxiv INTRODUCCIÓN: EL REGALO DE LA PATERNIDAD
fácil. Pero ocurrirá con tiempo y paciencia y con su propio
compromiso de fortalecer la relación entre padres e hijo.
Brindar a su bebé la orientación y el apoyo que necesita
para crecer sano requiere de todas las destrezas de ser padres:
cariño, guía, protección, noción de compartir y de servir como
ejemplo o modelo. Al igual que ocurre con todas las demás
destrezas, deben aprenderse y perfeccionarse con la práctica.
Algunas le resultarán más fáciles que otras. Algunas parecerán
más fáciles algunos días y no tanto otros. Estas variaciones son
una parte normal de la crianza de un hijo, pero hacen que la
tarea sea un desafío. Las siguientes sugerencias lo ayudarán a
aprovechar al máximo sus destrezas parentales naturales para
que pueda ofrecer a su hijo el mejor comienzo posible.
Disfrute de su hijo como persona individual. Reconozca
que su bebé es único, distinto de todas las demás personas, y
valore sus cualidades especiales. Descubra sus necesidades y
fortalezas particulares, sus estados de ánimo y puntos
vulnerables y, en especial, su sentido del humor, que comienza
a mostrarse desde la primera infancia. Permítale mostrarle la
alegría del juego. Cuanto más disfrute a su bebé y valore su
individualidad, más éxito tendrá en ayudarlo a desarrollar una
sensación de confianza, seguridad y autoestima. Además, se
divertirá mucho más siendo madre.
Edúquese. Probablemente sepa mucho más de lo que cree
sobre cómo ser madre. Ha pasado años observando a sus
propios padres y a otras familias. Tal vez haya cuidado algunos
niños. Y tiene muchas respuestas intuitivas que la ayudarán a
ser una madre dedicada. En otras épocas, es probable que
todo esto fuera toda la preparación necesaria para criar a un
bebé. No obstante, nuestra sociedad es sumamente compleja
y cambia constantemente. A fin de guiar a sus hijos por este
nuevo mundo, los padres a menudo se benefician al obtener
un poco de educación adicional. Hable con el pediatra y con
otros padres, y haga preguntas. Conozca a otras familias con
niños de la misma edad y observe cómo crían esos padres a
sus hijos (por ejemplo, cuándo son protectores y cuándo dan
libertad y cuánta responsabilidad esperan de sus hijos a las
distintas edades). Además, lea sobre temas y problemas que
afecten a su familia. Comuníquese con sus organizaciones
religiosas, sistemas escolares y asociaciones de padres y
maestros, programas de guardería, clases de educación para
padres y otros grupos locales que se especialicen en problemas
relacionados con los niños. A menudo estos grupos sirven
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